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domingo, 23 de noviembre de 2014

"Viaje al futuro" con EFIT Electrofitness.

A un mes de escribirle la carta a los reyes magos y empezar a pensar en todos los buenos deseos, aprovecho para saltarme aquello de … “año nuevo vida nueva” y todos los “típicos tópicos” y propósitos que le acompañan. Yo me adelanto a ello y hoy os hablo sobre mis “actuales propósitos” en rutinas deportivas. Empezaré por la que considero el mejor complemento a cualquier entrenamiento y además, un ejercicio nada machista que no entiende de sexos ni edades.

¿Queréis viajar al futuro? Pues aquí os presento la tecnología EMS (Estimulación Eléctrica del Músculo). Una actividad considerada actualmente como el entrenamiento futurista que triunfa actualmente. EFit Electrofitness combina el fitness tradicional con la electroestimulación. Una actividad a la que considero el complemento perfecto a mis entrenamientos (de los que también os hablaré más adelante).
Éste sistema de electroestimulación puede convertirse en adicción, sobre todo por la increíble sensación con la que sales al terminar la sesión.

Aclarar que no es un nuevo milagro ya que “quién algo quiere algo le cuesta”… Es un ayudante que hace posible una mayor intensidad de entrenamiento avanzado. En estas sesiones se combina la tonificación (ejercicios activos que ayudan a desarrollar los músculos y reafirmarlos) y la salud (previene y trabaja posibles lesiones).  También se utiliza en los deportes de competición, rehabilitación médica, prevención y práctica cotidiana ya que brinda a todo el mundo la oportunidad de producir un rendimiento que de lo contrario sólo sería posible con muchos años de duro trabajo.

Y hablando sobre mi experiencia en el mundo deportivo-tecnológico… Este ejercicio lo practico entre una y dos veces por semana, según cómo combine los días, procuro que sean dos ya que el cuerpo me lo pide. Desde que empecé, es una actividad que se ha infiltrado en mi día a día como por arte de magia.
Mucha gente piensa que con “enchufarse” a la corriente ya no tienes que hacer nada. Para “matar” este bulo os diré que no es así. Cada sesión consta de un calentamiento, ejercicio en activo de 25 minutos en la que trabajas una tabla de ejercicios específicos y una fase de relajación. Todo esto guiado y supervisado por una entrenadora personal Licenciada en INEF, Paula Rodríguez, ella marca y diseña el entrenamiento adaptándolo a cada persona. Una hora en la que están contigo y para ti.

En mi caso, llevo a cabo estos entrenamientos en la consulta de Rubén Castro, aquí me llevan entre algodones y no precisamente en cuanto a solidaridad en mis entrenamientos ;-).
Una consulta en la que podrás encontrar (además de mucha simpatía y atención) un gran equipo de profesionales que trabajan en fisioterapia, osteopatía y acupuntura.

Con este post no pretendo vender milagros, sino una invitación a probar un entrenamiento que engancha.
Desde Loving my Steps, la consulta Rubén Castro os invita a que probéis este viaje al futuro con una sesión de EFit Electro Fitness.

Si estáis interesados, podéis llamar a Sandra (607421492) y solicitar vuestro primer entrenamiento gratuito.

¡Ya me contaréis vuestra experiencia!









Con Paula Rodriguez, mi entrenadora. 








¡Reto conseguido!



Con Rubén Castro. 


lunes, 17 de noviembre de 2014

Memorias de África.

Y aquí me tenéis, tras unos días de silencio, vuelvo de nuevo con un post muy especial. Tenía muchas ganas de compartir este viaje con vosotros. Justo hace un año estaba soñando despierta en un increíble país con una inmejorable compañía. La ocasión no era para menos, y es que a nuestro gran amigo Curro no le gusta celebrar su cumpleaños en casa y por eso, siempre le seguimos allá dónde nos lleven sus pasos. Gracias a su iniciativa, hoy os cuento la experiencia de un viaje inolvidable.


“Memorias de África”.

Salir de Ibiza y llegar a destino, Tanzania,  no fue tarea fácil. Ibiza – Madrid – Doha - Daar es Salam - Arusha. Más de 24 horas viajando para alcanzar el punto de partida de nuestra expedición, Arusha, conocida por ser la capital turística de Tanzania. Allí empezó nuestra ruta para llegar al primer destino, el Parque Nacional de Tarangire. Una parada obligada para disfrutar de uno de los terrenos más bonitos del norte del país. Un parque cuyo nombre proviene del río Tarangire, la única fuente de agua de este lugar. Un paisaje muy variado y único, cuya característica principal es la cantidad de Baobabs que puedes encontrar.  Uno de los árboles más curioso del planeta y el más emblemático de África. 







Curro el explorador. 


Cuenta la leyenda que el Baobab era uno de los más bonitos del continente, admirado sobre todo por su hojas y flores. Su vanidad creció tanto que los dioses lo castigaron enterrando sus ramas y dejando a la vista sus raíces. Es por eso que parece un árbol invertido cuyas ramas abiertas suplican el perdón de los dioses.
Quién haya leído el Principito recordará que Antoine de Saint-Exupéry convierte a los Baobabs en protagonistas de uno de los capítulos.
- “Le hice notar al principito que los baobabs no son arbustos sino árboles grandes como iglesias y que aunque se llevara toda una manada de elefantes, la manada no acabaría ni con un solo baobab”.                                                   Antoine de Saint-Exupery. 













Tras dos noches en Tarangire, pusimos rumbo a la Zona de Conservación de Ngorongoro, una zona protegida situada a 180km de la ciudad de Arusha.
Allí podemos encontrar nueve volcanes, de los cuales, uno de ellos está en activo.










 






Una de las atracciones más impresionante del lugar es el Cráter de Ngorongoro y la Garganta de Oldupai, uno de los sitios más importantes para la investigación de la evolución de la especia humana.
Una de las sorpresas del viaje fue lograr ver a los famosos "Big Five" de África; leopardo, león, elefante, búfalo y rinoceronte es algo que no esperábamos ya que éste últimos no es fácil de ver.











De camino al parque Nacional de Serengeti, hicimos una de las paradas más esperadas. Un poblado Masái. La verdad que hacer un resumen del viaje en un único post no es tarea fácil, y mucho menos describir esta tribu en pocas palabras.  Podría dedicarles infinidad de líneas, sobre todo basándome en su evolución hasta ahora y sobre su plasticidad a la hora de adaptarse a “los tiempos modernos”.

Nuestra parada en la tribu Masái empezó con el baile “típico” de bienvenida (ellos nos estaban esperando). Tras los bailes y presentaciones, nos distribuyeron para poder visitar las “manyattas”, los círculos de cabañas en las que viven. 
Evidentemente, para nosotros, fue toda una experiencia. Conocer “diferentes y tan diferentes” culturas es algo que no se ve todos los días. Me quedé maravillada con su trato y recibimiento. Pero claro, este tipo de excursiones pactadas hacen que la esencia y la realidad se pierda por el camino. Se hace raro ver a un Masái con un móvil, ¿verdad?.  Justo leí un artículo muy interesante y recomendable que hablaba sobre este fenómeno. Pero como os decía antes, y sin querer entrar en detalles, hablar sobre ellos ya es otro tema.
















Tras horas y horas de caminos y paisajes únicos, con rumbo al Serengetti, seguimos disfrutando del trayecto.  





Una vez asentados en nuestro campamento en pleno centro de la nada del Serengeti, pasamos una de las noches más acogedoras, divertidas y emocionantes del viaje.
Tras la cena de película que prepararon, nos sentamos alrededor de la hoguera en la que estuvimos charlando e intentando sonsacar historias a los guías que nos acompañaron durante todo el viaje. Tras diversas y curiosas anécdotas nos invitaron a ir a dormir, ya era tarde pero nosotros, pero estábamos tan a gusto con el marco en el que nos encontrábamos que decidimos quedarnos un poco más. Era nuestra última noche y queríamos aprovechar hasta el último momento.
El campamento estaba situado en plena autopista nocturna de leones, hipopótamos y hienas.  Nuestra ignorancia y emoción por estar ahí hizo que nos “olvidáramos” de eso, aunque olvidarse del todo viendo cómo nos vigilaban los ojos brillantes del horizonte, no te hace sentir muy segura. Unos minutos más tarde, aparecieron nuestros guías con una velocidad que ni Michael Bolt. ¿Cuál fue la sorpresa? Una manada de hipopótamos justo “a las puertas” de las tiendas de campaña. Y claro, nosotros…. Ni cortos ni perezosos, con la adrenalina a flor de piel, fuimos a “inspeccionar”. Qué tiernos y qué miedo, ¿verdad?  Eso pensábamos aún sabiendo que es el animal salvaje más peligroso del continente, nuestra valentía nos acompañó hasta pocos metros de ellos. Para mi, fue uno de los momentos más especiales del safari.  Y también, algo que nunca olvidaré… dormir escuchando los pasos de los hipopótamos, imaginando los paseos de los leones y sintiendo los aullidos de las hienas, fue una sensación que no se puede describir. 




A la mañana siguiente, abandonábamos las tierras africanas para empezar con nuestro largo trayecto de vuelta. El viaje en avioneta  desde el Serengeti hasta Arusha fue la mejor despedida de estos inolvidables días.  



Espero que os haya gustado nuestro viaje y las fotos con las que tanto disfruté. 

También, me gustaría darle las gracias a Curro por sus increíbles planes e ideas… I love your steps!
Y al gran equipo de aventureros que vivimos esta experiencia, algo inolvidable.